La cultura como negocio
Muchos artistas se quejan en nuestro país – y muchos otros – de que “la piratería mata la música” y cito al trístemente célebre Alejandro Sanz. Señor mío, desde su lancha fueraborda en su casa con playa privada en Miami, no le veo yo muy muerto. Pero bueno, esto sería una respuesta demagógica como las suyas y no quiero orientar por ahí el tema.
Lo primero de todo debería ser definir la cultura. Por cultura debemos entender todo aquello que nos hace ser como somos en cuanto a sociedad. Los españoles somos las lolailos, los toros, la paella, las españolas, el sol, la excelente comida, la forma de ser. Todo esto nos influye, y la música es uno de muchos resultados y causas de todo esto. Aunque nos pueda destrozar, somos la macarena, de moda en EEUU todavía a día de hoy. Y también somos el jamón serrano, y uno de los países que más cerebros exporta fuera en los campos de la investigación.
Entonces, ¿la cultura se pierde? Si yo copio un disco de Alejandro Sanz (afortunadamente no me gusta nada, aí que esto no pasará), su música no se pierde, de hecho, cuanta más gente la copie, más perdurará. Así que aquí hay algo que falla. Y lo que falla es que no es la cultura lo que se muere, sino que es el negocio el que se está muriendo.
La RIAA, SGAE y demás grupúsculos de impresentables están a la desesperada haciendo intentos de convencernos de que la copia de originales hará que la industria desaparezca. Así dicho suena muy bien y quizá hasta tuvieran parte de razón, lo que pasa es que olvidan decirnos una cosa más: el modelo de negocio.
Desde los años 30 o 40 cuando había una necesidad de imponer una industria que hasta entonces no existía y cuando la única forma de oir un disco era irse al local con fonógrafo cercano, se impuso un modelo de negocio basado en grabar un disco en tal o cual soporte con una o dos canciones exitosas, y 8 o 10 más de relleno. ¿Qué es lo que ha pasado en los últimos tiempos? Que el usuario ahora puede elegir. Ya no hace falta irse a la discoteca del pueblo, porque tienes un aparato que te permite elegir qué canciones quieres y de qué artista. Esto es lo que masacra la industria.
Pero bien, ¿qué es lo malo? ¿La capacidad de decisión del usuario o la incapacidad de adaptación de la industria? Compañías como apple venden canciones a 1$ y están ganando barbaridades de dinero, porque la gente compra lo que quiere, y no lo que le imponen, al igual que pasa con otros negocios. Y no es cuestión del precio, porque si compramos 12 canciones – así a ojo las que habría en un cd – pagaremos 12$, que viene a ser un precio similar al de un cd si le quitaramos el extra de coste por tener el libreto y la pérdida de calidad de un mp3.
Y aquí lo que se persigue es mantener una industria cuyo modelo de negocio se cae por su propio peso y que utilizando un star system al más puro estilo holliwoodiense intenta convencernos de que realmente somos nosotros los que tenemos un problema por pretender elegir. Y no, el problema lo tienen ellos, los altos directivos de las industrias discográficas que no son capaces de ver que Internet es un medio descomunal de promoción y no una herramienta del mal, los intermediarios innecesarios que con tal de no dejar de mamar del negocio no se eliminan y gentuza como ramoncín que en su puta vida – es que hablando de este tío me enciendo… – ha vendido un disco y pretende decirme con toda su cara dura, que por haber grabado 3 basuras de canciones hace 20 años tiene que seguir viviendo de ellas. Señor mío, yo o trabajo todos los días, o no como, ¿qué tiene usted de especial que no tenga yo para pretender vivir de las rentas?
Y este es el otro problema, la cultura, al haberla convertido en un negocio, se mata a sí misma. Gracias a las patentes, a las restricciones abusivas en la distribución de canciones, documentos, incluso ideas, se está consiguiendo que la cultura se mate a sí misma. Si un laboratorio patenta una forma de hacer una cosa, otro laboratorio o paga la patente o tiene que invertir dinero en hacerla de otra forma, evitando de esta forma que el fin que se podría haber mejorado se llegue a realizar.
Hoy un compañero del trabajo que reciéntemente ha publicado un libro contestaba a la pregunta de si nos iba a enviar alguna copia en pdf que no, que aún no había en digital para que no estuviera en el emule antes del lanzamiento. Esto explica todo a la perfección. A los autores no les interesa la cultura, si les interesara promoverían la libre distribución, les interesa el negocio que hay montado en base a ella.
La cultura es algo inherente al ser humano, es algo que nosotros hacemos para nosotros mismos. No equivoquemos las necesidades de una industria jurásica y obsoleta con las necesidades de la cultura.