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  • Queridos reyes majos

    Publicado el 29 29UTC diciembre 29UTC 2009 alberto 2 comentarios

    Por si a alguien le tocó algo en el sorteo del niño, o se siente especialmente generoso en estas fiestas, ahí va una pequeña listilla de cosas que no me disgustarían en absoluto:

    • Guantes para moto “Fingerheaters
    • Zapatos  ”traje-compliant” de GoreTex (Panama Jack). Ya se que son horribles, pero es lo más normal que he encontrado que no deje pasar el agua con la moto para venir a trabajar.
    • Chaqueta de moto hit-air, de estas con airbag.
    • Tampoco me vendría mal el pin-lock para esta pantalla.
    • No me importaría tampoco un eReader, a priori me gustan el Kindle por su funcionalidad o el de Sony por su precio.
    • Algo de ropa no me vendría mal, tampoco uno zapatos nuevos, además de alguna que otra corbata.
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  • Lo que Google trama en Mountain View

    Publicado el 4 04UTC diciembre 04UTC 2009 alberto 3 comentarios

    Dice Google que para construir un buen motor de búsqueda hacen falta tres cosas:

    1. Descargar una buena parte de la web
    2. Indexar las páginas y evaluar cómo de relevantes son
    3. Clasificarlas y devolverlas a los clientes que las buscan con la mayor velocidad posible

    En los últimos meses nos estamos desayunando (o al menos los que nos damos el atracón de RSS con el café y las tostadas) con un montón de noticias referentes a nuevos servicios ofrecidos por Google o incluso cambios en los algoritmos que ya ofrecen. Sin ir más lejos el propio motor de búsqueda está ahora mismo en plena fase de evolución.

    Ayer Google presentaba su infraestructura propia de DNS, pero no es lo único que están haciendo con la motivación de acelerar la web.  Aquí podemos encontrar un listado de sugerencias que nos hacen para mejorar la velocidad de carga, incluyéndose entre otros, proyectos bastante interesantes como Speedy, un intento de optimizar el protocolo HTTP.

    DibujoPero seamos realistas, Google es una empresa cotizada que se debe a sus accionistas, no un generador de software libre por el bien de la comunidad. Por ello, creo que es justo interpretar todas sus acciones en vistas de la obtención de beneficios. Esto no quiere decir que sea algo “maligno”, pero es una empresa y como tal debemos juzgar sus acciones.

    Speedy (o SPDY)

    Hay que ser objetivos, el protocolo HTTP no es todo lo eficiente que debería ser y Google no ha sido el primero en hacer una propuesta para mejorarlo, sin embargo, por el tamaño de Google y su penetración en el mercado, es probablemente uno de los actores mejor posicionados para impulsar un cambio de estándares. Ahora bien, ¿qué buscan conseguir con Speedy?

    1. Reducir en la mitad el tiempo necesario para cargar una web
    2. Que el despliegue del nuevo protocolo sea sencillo y rápido
    3. Que no sea necesario realizar ni un cambio en el código de las webs
    4. Que el protocolo se desarrolle en consenso con especialistas y resto de la industria

    Partiendo de estos objetivos que ellos mismos se ponen, es difícil que encuentren mucha gente en contra. Cualquiera querría cargar sus páginas web en la mitad de tiempo de una forma transparente total y utilizando un protocolo que no nos ha impuesto una sola compañía, sino que es fruto del consenso.

    Google DNS

    La noticia más fresca sobre Google es de ayer mismo, cuando anunciaban que lanzaban su servicio de DNS. Un servidor de DNS no es más que un servicio que traduce nombres de dominio (pepe.com) a la dirección numérica utilizada en Internet. ¿Qué ventajas tiene utilizar sus servidores DNS sobre los de nuestro ISP según Google?

    1. Mayor seguridad, mayor rendimiento y resultados más correctos (sic)
    2. Ayudaría a los ISP reduciendo su carga de peticiones DNS
    3. Ayudará a los usuarios de Internet favoreciendo una web más rápida y segura

    Soy usuario de Internet desde el 94 más o menos (épicas facturas de teléfono por aquel entonces, bendita tarifa plana) y hay que reconocer que cuando el servidor DNS de tu proveedor se va al garete o tiene mucha carga y tarda en responder, es un dolor tratar de navegar, por lo que la propuesta de utilizar sus múltiples servidores distribuídos por medio mundo a priori parece interesante desde el punto de vista del usuario.

    Sin embargo, si profundizamos un poco más, nos encontramos con la política de privacidad del servicio, donde nos dicen lo que van a guardar por cada petición DNS que un usuario haga, a saber:

    • Ciertos detalles técnicos (ip, tipo de consulta, protocolo de transporte, etc)
    • Información estadística (tiempo de respuesta, qué máquina de Google ha atendido la petición, etc)
    • Información de geolocalización (localización, región, ciudad y el metro code)

    Y aquí es donde empiezo yo a construir mi teoría sobre por dónde van los tiros. El metro code es el código que asigna Google a cada Ciudad en su API de AdWords. Es decir, si un anunciante quiere lanzar una campaña a la gente que viva en Jaén, deberá utilizar el código “AN ES” y la publicidad se mostrará sólo a los que vivan allí.

    Explicado esto, imaginemos esto en un escenario en el que la mayoría de los usuarios (que ya lo serán además de Google) utilizan su sistema de DNS. Supongamos a alguien que está buscando en el propio Google cursos de corte y confección. A google le interesa saber tu ciudad, para colocarte los anuncios de gente que haya pagado por estar ahí cuando alguien busque un curso de corte y confección. Si ahora pueden cruzar tu posición con lo que estás buscando, tienen todo para servirte justo la publicidad que “estás buscando”. De paso, ellos tienen estadísticas de en qué regiones del mundo la cosa es más o menos efectiva al almacenar en qué máquinas se realiza cada consulta.

    Desde el punto de vista del que vive de la publicidad, desde luego es una idea genial, una forma perfecta de hacer negocio de la tecnología. Chapó. El tema es hasta que punto alguien está dispuesto a perder parte de su anonimidad. Aunque sólo sea información geográfica, a mi me parece suficiente como para al menos plantear ciertos problemas al asunto.

    ¿Y qué tiene que ver Speedy y el resto de cosas para acelerar la web en todo esto?

    Google no es idiota. Sabe que vive de la publicidad, pero también sabe que depende de tener una masa de usuarios descomunal, de los que un pequeño porcentaje, termina pinchando en la publicidad. Si la gente de este porcentaje, ya de por sí pequeño, al hacer click en un anunció tarda una eternidad en cargarlo, cierra la página. En un modelo de cobro de publicidad por impactos reales o por ventas reales, desde luego esto es bastante malo para Google.

    En mi opinión, debido a esto vino el cambio en el algoritmo de ranking de AdWords, en el que ahora el tiempo de carga del sitio de destino pesa muchísimo a la hora de posicionar el anuncio. Cuanto antes cargue, antes Google le da al botón de facturar y más dinero entra en la empresa.

    Por tanto, en mi opinión, para conseguir un buen motor de búsqueda hacen falta esas tres cosas… y conseguir que el motor te de dinero.

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  • ¿Qué queremos los “internautas”?

    Publicado el 3 03UTC diciembre 03UTC 2009 alberto Sin comentarios aún ...

    Ayer cientos de bloggers, usuarios de internet varios y medios de comunicación se adherieron al manifiesto en defensa de los derechos fundamentales en Internet. En pocas horas, más de 25.000 personas se habían unido al grupo existente al respecto en facebook y la reacción en los medios de comunicación no se hizo esperar. Todas las tertulias de la radio hoy por la mañana abrían con el tema, se dedicaron espacios bien extensos en todos los informativos y se han escrito muchas líneas en prensa escrita recogiendo la opinión de los Internautas. Hoy conocíamos que se ha roto el diálogo entre el Ministerio y el grupo de creadores del Manifesto.

    Sin embargo, en varias de esas tertulias, he podido escuchar comentarios por parte de los contertulios que denotan que en el fondo, no se conoce cuál es el problema y qué es lo que reivindicamos los usuarios de internet, por lo que creo esencial intentar colaborar en poner algo de luz en el tema.

    ¿Qué es Internet?

    El primer punto de desconocimiento de base que he podido percatar en estos años hablando con personas que no utilizan Internet, es que no saben qué es ni de donde viene, lo que es fundamental para poder entender qué es Internet hoy, al igual que no podemos entender la cultura contemporánea si no entendemos nuestra historia.

    A finales de los sesenta, las universidades de UCLA y  Stanford realizaron lo que hoy se considera el inicio de Internet, intentar comunicar ambas universidades dando orígen al primer mensaje enviado a distancia de una computadora a otra: la palabra “lo”. Realmente debería haber sido “login”, pero la comunicación falló y se quedó sólo en “lo”.

    Además, situémonos en plena guerra fría, las comunicaciones de los dos bloques se concentraban en puntos neurálgicos que, de ser atacados, dejarían al menos a parte del país incomunicado, incluídos sus ejércitos. En este escenario, alguien en el ejército americano pensó que igual sería buena idea descentralizar las comunicaciones, surgiendo el proyecto ARPANET llevado a cabo por la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzada de la Defensa (DARPA) norteamericana.

    Uno de los requisitos fundamentales de ARPANET era que fuera tolerante a fallos, en primer lugar por que un nodo de la red podía ser “desconectado” (o destruido por el enemigo) en cualquier momento y, por otra parte, porque los elementos de conmutación de la época no eran demasiado fiables. Este requisito dio lugar a principios de los años ochenta al mecanismo de comunicación entre computadoras que se utiliza en la actualidad en Internet.

    Ya en 1991 el físico Tim Berners-Lee inventó el lenguaje de marcas de hyper texto, o HTML, el cual permitía, a través de la combinación de texto normal y ciertas palabras especiales adjuntas a dicho texto, mostrarlo con un formato determinado. Esto es el principio de la web como la conocemos, ya que fue el momento en el que prácticamente cualquiera, con no muchos conocimientos técnicos, podía compartir con cualquiera, en cualquier punta del mundo, sus documentos en un formato estándar y, encima, en tiempo real.

    Por tanto, el hecho de tener una red de ordenadores en todo el mundo, ampliándose día tras día, basada en estándares abiertos que todo el mundo podía adoptar, puso las bases necesarias para que en menos de veinte años la Red se haya convertido en la mayor explosión de intercambio de información jamás conocido. En el año 2006 se estimaban 1.100 millones de usuarios de Internet y se prevé que en 2016 seamos 2.000 millones.

    Las consecuencias de Internet

    Todo esto ha conllevado en primer lugar que Internet se ha convertido en el medio de comunicación más eficaz jamás conocido, permitiendo a las personas comunicarse con alguien en la otra punta del mundo con una mayor eficacia de la conocida hasta entonces, permitiendo intercambios de información en tiempo real entre personas situadas en cualquier punto del globo.

    Este intercambio de información ha producido un cambio radical en muchos modelos de negocio, muchas empresas que vendían información o transferencia de información como podrían ser los medios de comunicación o las empresas de correos, se han visto con que Internet ha impactado de lleno en su línea de flotación. De repente, muchos tipos de información se pueden enviar a la otra punta del mundo en cuestión de segundos sin ningún coste más que el de tu proveedor de servicios de Internet, lo que conllevó que todas las empresas tuvieron que adaptarse al nuevo mercado, ofreciendo nuevos servicios que interesaran a los consumidores para poder mantener sus negocios a flote.

    Pongamos otro ejemplo, quizá más visible por todos. No hace tantos años de la aparición en el mercado de la fotografía digital. ¿Quién no tiene ahora una cámara digital, aunque sólo sea la integrada en el teléfono móvil? ¿Se imaginarían a Kodak pidiendo a los gobiernos del mundo una regulación que protegiera su propiedad intelectual sobre la película de negativo? ¿Y a los fotografos de boda reclamando sus derechos a los invitados que hacen fotos con sus cámaras compactas y luego se las envían al resto de invitados? Justo esto, y nada más, es lo que está ocurriendo en la actualidad con la industria discográfica. La música no se muere, al igual que la fotografía no se ha muerto, símplemente, ha cambiado el soporte sobre el que se distribuye. Además, en el caso de la música, cine o libros, Internet es el medio de distribución más potente conocido por su inmediatez.

    Quienes juegan en todo esto

    Si nos paramos a pensar quién está metido aquí, podemos distinguir cuatro grandes grupos: los artistas, las empresas de la industria cultural, los políticos y los usuarios. ¿Qué pasa con cada uno de ellos?

    Los artistas dicen que la música se muere y que las pasan canutas con esto de las descargas “a granel”. Informes como el que ha elaborado la revista Times que demuestran que no sólo no ganan menos, sino que encima ganan más al asistir más gente a sus conciertos, dejan ver en qué consiste realmente la historia. Esta gente, sea presionada o no por sus discográficas/estudios, está la mar de bien al solecito de toda la vida sin darse cuenta de que viene la glaciación y o te espabilas o te quedas para enfriar cubatas.

    También existe otro grupo de artistas que distribuye su música libremente a través de Internet, que se están forrando haciendo conciertos, lo que en mi opinión, me parece que es la solución para los artistas que han sabido adaptarse a los cambios.

    Por su lado, las empresas de la industria lo que piden es lo que nadie había tenido la jeta de pedir en toda la historia, salvo aquellos que sean aficionados al comunismo más exacerbado: mantener algo que no se sostiene por sí mismo bajo la excusa de que sin ellos, la música desaparece. Y es más, tienen tal ego, que se atreven a decir que no sólo la música, ¡toda la cultura! Cada vez que oigo esto me pregunto cómo podría yo encontrar música fuera de catálogo si no fuera gracias a Internet. Precisamente por culpa de la industria la música de repente es música “en catálogo” o “fuera de catálogo”. Si yo fuera premio nobel de literatura, estaría francamente indignado de que mi contribución a la cultura se considerara igual que la que haya podido hacer David Bisbal (con todos mis respetos para éste).

    Entre tanto a los gobiernos de medio mundo les está pillando el tema totalmente en bragas y, a muchos de ellos, les ciega el Sol norteamericano y sus acciones pro-industria. Y es que la industria audiovisual es el 5% del PIB norteamericano, esto es, 713.230 millones de dólares, cosa que es comprensible que todo presidente norteamericano que no sea imbécil de solemnidad, trate de mantener.

    Pero claro, los demás gobiernos ven las acciones de Estados Unidos y se creen todas las mentiras de defender la cultura y los derechos de autor, en ocasiones presionados por grupos como los que se manifestaban esta semana pidiendo atrocidades como el control de las descargas llevadas a cabo por parte de los usuarios. ¿Dejaría usted a su cartero abrir sus cartas, por si acaso se cartea usted con alguien de ETA? Esto es exactamente igual que la propuesta incluída en el borrador de la Ley de Economía Sostenible que pretende permitir que la Sección Segunda (en adelante, SS) del Ministerio de Cultura secuestre un medio de comunicación, cosa que choca frontalmente con el artículo 20 de nuestra Constitución.

    Y para terminar estamos los usuarios, que símplemente queremos hacer en Internet lo que hemos hecho de antemano (prestar un disco a alguien, leernos el libro que alguien nos ha pasado) y que son nuestros derechos, recogidos por la ley, nos vemos criminalizados por una pandilla de cara duras que pretenden ordeñar la vaca hasta veinte años después de muerta.

    Como contrapunto, es curioso ver la revolución que ha traído Internet en otro tema cultural como la escritura. Los libros están bajo el mismo modelo de descarga masiva, pero sin embargo los autores no se quejan de la piratería, sino que además se sienten alagados por ella, y la industria en lugar de seguir imponiendo el libro clásico, es la promotora de iniciativas como por ejemplo el Kindle de Amazon o el Nook de Barnes and Noble. Un perfecto ejemplo a seguir.

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  • En defensa de los derechos fundamentales en Internet

    Publicado el 2 02UTC diciembre 02UTC 2009 alberto Sin comentarios aún ...

    Visto lo visto últimamente, me adhiero totalmente al siguiente manifiesto:

    Ante la inclusión en el Anteproyecto de Ley de Economía sostenible de modificaciones legislativas que afectan al libre ejercicio de las libertades de expresión, información y el derecho de acceso a la cultura a través de Internet, los periodistas, bloggers, usuarios, profesionales y creadores de internet manifestamos nuestra firme oposición al proyecto, y declaramos que:

    1. Los derechos de autor no pueden situarse por encima de los derechos fundamentales de los ciudadanos, como el derecho a la privacidad, a la seguridad, a la presunción de inocencia, a la tutela judicial efectiva y a la libertad de expresión.
    2. La suspensión de derechos fundamentales es y debe seguir siendo competencia exclusiva del poder judicial. Ni un cierre sin sentencia. Este anteproyecto, en contra de lo establecido en el artículo 20.5 de la Constitución, pone en manos de un órgano no judicial -un organismo dependiente del ministerio de Cultura-, la potestad de impedir a los ciudadanos españoles el acceso a cualquier página web.
    3. La nueva legislación creará inseguridad jurídica en todo el sector tecnológico español, perjudicando uno de los pocos campos de desarrollo y futuro de nuestra economía, entorpeciendo la creación de empresas, introduciendo trabas a la libre competencia y ralentizando su proyección internacional.
    4. La nueva legislación propuesta amenaza a los nuevos creadores y entorpece la creación cultural. Con Internet y los sucesivos avances tecnológicos se ha democratizado extraordinariamente la creación y emisión de contenidos de todo tipo, que ya no provienen prevalentemente de las industrias culturales tradicionales, sino de multitud de fuentes diferentes.
    5. Los autores, como todos los trabajadores, tienen derecho a vivir de su trabajo con nuevas ideas creativas, modelos de negocio y actividades asociadas a sus creaciones. Intentar sostener con cambios legislativos a una industria obsoleta que no sabe adaptarse a este nuevo entorno no es ni justo ni realista. Si su modelo de negocio se basaba en el control de las copias de las obras y en Internet no es posible sin vulnerar derechos fundamentales, deberían buscar otro modelo.
    6. Consideramos que las industrias culturales necesitan para sobrevivir alternativas modernas, eficaces, creíbles y asequibles y que se adecuen a los nuevos usos sociales, en lugar de limitaciones tan desproporcionadas como ineficaces para el fin que dicen perseguir.
    7. Internet debe funcionar de forma libre y sin interferencias políticas auspiciadas por sectores que pretenden perpetuar obsoletos modelos de negocio e imposibilitar que el saber humano siga siendo libre.
    8. Exigimos que el Gobierno garantice por ley la neutralidad de la Red, en España ante cualquier presión que pueda producirse, como marco para el desarrollo de una economía sostenible y realista de cara al futuro.
    9. Proponemos una verdadera reforma del derecho de propiedad intelectual orientada a su fin: devolver a la sociedad el conocimiento, promover el dominio público y limitar los abusos de las entidades gestoras.
    10. En democracia las leyes y sus modificaciones deben aprobarse tras el oportuno debate público y habiendo consultado previamente a todas las partes implicadas. No es de recibo que se realicen cambios legislativos que afectan a derechos fundamentales en una ley no orgánica y que versa sobre otra materia.

    Este manifiesto, elaborado de forma conjunta por varios autores, es de todos y de ninguno. Se ha publicado en multitud de sitios web. Si estás de acuerdo y quieres sumarte a él, difúndelo por Internet.

    También está disponible en inglés, catalán, gallego y asturiano.