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State of the art de la consultoría tecnológica en España
Publicado el 25 25UTC febrero 25UTC 2010 Sin comentarios aún ...
Desde que empecé a trabajar, hará 11 o 12 años, la cosa ha cambiado mucho. Por aquel entonces, ya se veía venir que eso tenía que reventar por el exceso. Gente de 18 años que podía cobrar 300.000 pelas de entonces de administradores de sistemas sin experiencia. Portales rollo yahoo salían como setas sin modelo de negocio alguno ni usuarios como para sustentarlo y oficinas resplandecientes en todo el centro de madrid que costaban más que el sueldo de todos los trabajadores, todas ellas con sus futbolines y todas las tendencias modernas que vinieran de Estados Unidos.Cuando yo era pequeño, mi imagen de un “consultor” era de estereotipo total. Un señor con traje oscuro, camisa blanca de gemelos, corbata inmaculada, que trabajaba en alguna de las big5 (por aquel entonces aún eran cinco) y, que contaba con unos conocimientos que hacían honor al nombre de su profesión. La gente les llamaba como el que llamaba a los cazafantasmas, los tíos iban, te cobraban un facturón astronómico por arreglarte un problema y se iban. La verdad es que no tengo claro que supieran más o menos, pero lo que sí se, es que por aquel entonces, los que entraban en una de las grandes consultoras tenían un prestigio social bastante alto mientras que hoy son prácticamente uno más.
Pero de repente llega el 2000 y la burbuja punto com estalla. En un año se perdió todo el valor que había tardado seis años en ser conseguido y todo cambió. Coincidiendo con esto, Arthur Andersen se vio salpicada por el caso Enron y las big5 se quedaron en big4.
Mientras tanto, las empresas empezaron a adoptar el outsourcing por dos motivos fundamentales:
- Reducción de costes puesto que los proveedores deberían poder utilizar economías de escala que repercutirían en un menor coste de los servicios.
- Foco en lo que realmente es su negocio externalizando todo aquello que no forme parte de la cadena de valor.
Hay un tercer motivo, que es el mismo que se argumenta cuando se habla de los servicios de cloud computing, y es que se supone, que un proveedor al dedicarse en exclusiva a algo, debería tener un expertise mayor, por lo que los servicios recibidos, además de ser más baratos, serán mejores.
Todo esto terminó resultando en que surgieron más empresas de consultoría tecnológica que bares por habitante en España y de repente todo se llenó de “informáticos”. Hay tal demanda que la oferta de profesionales no daba a basto y ha terminado siendo una profesión en la que se ha tenido que bajar el listón de conocimientos para poder dar a basto. Lo que antes era un consultor que sabía lo que hacía porque era especialista en algo, se ha convertido en que en la mayoría de los casos el consultor “senior” es un chaval con la carrera recién terminada que o no ha visto la tecnología que va a implantar en su vida, o no pasa de una o dos veces.
Desmotivación
Esta forma de trabajar en base a cumplimiento de objetivos sin importar el cómo se hagan, es un craso error (al sistema financiero me remito). Se están haciendo a diestro y siniestro chapuzas innombrables, ya sea por exigencias de tiempo para poder mantener precios bajos ante la alta competencia, o por bajo nivel de cualificación de muchos profesionales. Hoy por hoy lo que cuenta es sacar un proyecto en el plazo previsto con el personal que sea, independientemente de su cualificación y cueste lo que cueste.
Al final esto sólo lleva a que la gente que esté bien preparada pierda todo su interés cuando se da cuenta de que saber mucho o poco da exactamente igual, porque lo que cuenta es el fin y no el cómo se consigue y que en prácticamente ninguna empresa va a valorar económicamente sus conocimientos salvo contadas excepciones. De hecho, al final hasta puede ser un handicap, ya he visto más de un caso de reducción de plantilla donde se ha despedido a los mejor preparados porque eran los que más cobraban. Me parece poco inteligente por parte de los gestores.
¿Reventará?
Uno llama al fontanero cuando tiene algún problema o quiere hacer algo y no sabe/quiere hacerlo uno mismo. Si se llama a un par de chapuzas que dicen ser los mismísimos hermanos Mario y Luigi, porque no se les conoce, los primeros días mientras aguante la cinta americana que el tío puso para tapar la fuga, igual no te das cuenta, pero llega un momento en el que la cinta americana no aguanta y salta… y te ves con todo el pantano del Atazar en casa. A esos, no le llamas otra vez en tu vida.
A mi me da la sensación de que antes o después esto tiene que cambiar. Cuando cada vez más los clientes tengan un nivel técnico superior y exijan más a los proveedores, va a salir a la luz que el número de buenos profesionales es más bien limitado y que ya no vale vender “auditorías de xxxxx” consistentes en pasar un par de check lists, por lo que no sería descabellado que más de una empresa que vende carnaza al peso termine echando el cierre.
Es fundamental volver a la búsqueda de la excelencia profesional, a la búsqueda, captación y retención de profesionales extraordinariamente formados y bien remunerados y a ofrecer unos servicios dignos de dicho nombre.
O eso quiero creer.
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