-
Internet y la estandarización
Publicado el 4 04UTC marzo 04UTC 2010 3 comentariosEn las últimas dos semanas estoy desempolvando mi querido Text Mate y me he puesto a programar una aplicación web de gestión de finanzas personales en la que pueda gestionar el estado de todas mis cuentas (tarjetas, cuentas bancarias, créditos o hipotecas, acciones, etc) y que, además, me permita hacer una serie de cálculos automatizados en base a la Ley Fiscal española y, en no mucho tiempo, espero que sea capaz de tener una cierta inteligencia para que, sabiendo los productos bancarios existentes, sea capaz de hacer recomendaciones en base a mi histórico de transacciones para optimizar lo que hago con el dinero. Algo así como mi gestoría personal online. Además, quiero que sea accesible desde todo tipo de dispositivo.
Nada nuevo bajo el sol, existen ya otras aplicaciones parecidas, incluso vía web, pero no encontraba exactamente lo que quería así que me puse manos a la obra y espero poder compartirla con más gente en un plazo no muy largo de tiempo.
Para que todo esto sea útil, hay una cosa que es crucial: que el usuario no tenga que estar metiendo todas sus transacciones una a una a mano. Y aquí tenemos un problema, en España tratar de conectarse con un banco así como así, tiene su mérito y al final tengo que hacer conectores individualizados para cada uno de los bancos, que tendré que mantener y actualizar conforme cada banco vaya cambiando sus herramientas.
Sin embargo, esto no es un problema exclusivo de los bancos. En los últimos 6 meses he transferido más de un giga de datos haciendo un uso normal del correo, twitter y google maps con mi iPhone, lo que me ratifica que a no mucho tardar, lo que algunos llaman “el Internet de las cosas” va a ser una realidad y vamos a utilizar Internet desde dispositivos que no sean ordenadores con bastante asiduidad. Esto, combinado con las aplicaciones en la nube (el concepto de Software as a Service), abre un abanico de posibilidades descomunal.
No hace mucho tiempo se decía que las neveras serían inteligentes y harían los pedidos al supermercado automáticamente. Yo creo que la realidad será que haremos la compra con el teléfono móvil, pudiendo elegir cuando queremos que nos entreguen el pedido y haciéndolo desde donde sea y cuando sea. Encima, esto daría al supermercado la posibilidad de comprar a sus suministradores sobre pedido disminuyendo su cantidad de stock (como hacen ya muchos fabricantes de ordenadores personales) y permitiendo a toda la cadena de suministro reducir sus costes.
Sin embargo todo esto tiene un problema que hoy por hoy no está superado: la estandarización.
Páginas web que pierden funcionalidad en función del navegador que se utilice, aplicaciones que requieren de productos de terceros para que funcionen (por poner un ejemplo, adobe flash) o aplicaciones que requieren un gran número de pasos en los procesos que tienen que hacer los usuarios, hacen que todo esto, hoy por hoy, sea prácticamente inviable.
Las organizaciones de creación de estándares en los últimos tiempos están a por uvas y han permitido que tecnologías propietarias se hagan estándares de facto atando a los usuarios a dichas tecnologías, cuando lo lógico, es que fueran estas organizaciones las encargadas de crear toda una serie de tecnologías y recomendaciones que facilitaran el acceso universal a las mismas por parte de cualquiera. Que el W3C, supuesto encargado de proponer recomendaciones para la red, haya incluído el codec H.264 como el oficial para mostrar vídeo en HTML5, siendo un codec con patente, es un claro ejemplo de lo despistados que andan o del impresionante poder que tiene la industria que se antepone al de los usuarios.
Con la que está cayendo en el mundo económico y empresarial, es fundamental que se aumente la productividad y para ello, la tecnología es hoy por hoy una de las mayores palancas de cambio con la que debemos contar. Por ello, debemos abogar por la difusión de estándares que faciliten la utilización de la tecnología en lugar de ponerle barreras.
Print This Post



