Las empresas son personas
El pasado 26 de octubre se introdujo una propuesta de Ley en Estados Unidos conocida como SOPA (Stop Online Piracy Act). Dicha propuesta, promovida por los intereses de la industria audiovisual, permitirá de ser llevada a cabo que los poseedores de los derechos de los autores puedan presentar ante una especie de comité un listado de páginas web que, según ellos, infrinjan el copyright.
Dicho comité, tendría potestad para cerrar páginas web, permite a los Proveedores de Servicios de Internet cerrar a discreción lo que estimen conveniente en pro de luchar contra la piratería y propone, entre otras cosas, que descargar 10 canciones implique una pena de hasta 5 años de carcel.
Hasta aquí nada nuevo, lo que ya venimos hablando desde hace años sobre la presión descomunal que el lobby audiovisual realiza sobre los legisladores de la que podemos hablar durante horas. Sin embargo, con la SOPA hemos visto un caso bastante interesante: GoDaddy, uno de los mayores registradores de dominios de Internet se posiciona a favor (enlace en inglés) de la SOPA.
La reacción no se hizo esperar, el fundador de la incubadora YCombinator criticó el comunicado de GoDaddy y anunció que retiraría todos los dominios que posee del registrar. A él se sumaron miles de poseedores de dominios de Internet y, en el momento en el que escribo esto, se cree que llevan perdidos más de 70.000 dominios.
Para un registrador como GoDaddy que gestiona millones de dominios probablemente no sea una gran pérdida económica, al menos no de momento, pero esto acaba de comenzar y, mientras otros registradores ofrecen promociones por migrar desde GoDaddy, se publican ya listas de empresas que apoyan SOPA promoviendo el boicot contra ellas.
El buzz en Internet ha sido tal que GoDaddy ha tenido que retractarse y publicar éste comunicado retirando su apoyo a la SOPA.
Y el caso es que, independientemente de que yo esté en contra de este tipo de legislaciones que defienden los intereses económicos de unos pocos sobre el bien común, el caso de GoDaddy es interesantísimo si se analiza desde un punto de vista empresarial.
Siempre he pensado que las empresas son personas. Quizá no como las de carne y hueso, pero sí en cuanto a que, en una relación profesional, deben ofrecer sus productos y servicios de la mejor manera posible. Aunque se posicionen en un cierto estilo profesional que pueda ser más conservador o más moderno, no deben meterse en camisas de once varas opinando sobre temas ajenos a la relación profesional. Pongamos un ejemplo. Si yo ofrezco mis servicios como fontanero, puedo querer tener la imagen personal de ser un profesional serio o desenfadado. Pero mi cliente lo que quiere es que yo sea un virtuoso de las tuberías, le da exactamente igual que yo sea de izquierdas o derechas. Posicionarme en uno de estos lados me puede hacer perder clientes. Lo mismo pasó con el apoyo de PayPal, VISA o Amazon al bloqueo de las cuentas de WikiLeaks (gracias @patowc por el apunte).
Una empresa debe trabajar su imagen corporativa, planificar qué tipo de empresa quiere ser, actuar en consecuencia y posicionarse en el mercado de forma que los clientes sepan qué tipo de empresa eres, pero jamás opinar. Una empresa no debe ser un líder de opinión. Una cosa es que su CEO opine a título personal (y aún así, afectará a la empresa) y otra, que la empresa emita un comunicado como el de GoDaddy.
Un error de gestión que, aunque no creo que a medio-largo plazo les afecte tanto, les va a costar mucho remontar.