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  • La oscura era digital

    Publicado el 28 28UTC agosto 28UTC 2010 alberto Sin comentarios aún ...

    El otro día vía @jorgecarabias descubrí Inkling, una aplicación para libros de texto para iPad que promete ser espectacular. La aplicación aprovecha todas las posibilidades de un dispositivo que permite visualizar contenido multimedia en tiempo real aprovechando además las posibilidades que la bidireccionalidad de Internet ofrece. Aquí podéis ver un vídeo de demo (una pena que no lo tengan en youtube, vimeo o algo más decente para incrustarlo).

    Hace relativamente poco Google decidió cerrar Google Wave, una herramienta con la que pretendían reinventar el correo electrónico, aduciendo que el usuario no está preparado todavía (aunque serán más bien motivos financieros por la baja aceptación que tuvo). Tras muchísimo tiempo utilizando Evernote para mis notas, Google Wave se convirtió en la herramienta que utilizaba para reemplazarlo, me resulta más útil tener un navegador nada más para todo que depender de clientes pesados y Wave, al integrarse con el resto de servicios de Google, me resultaba más cómodo que utilizar la versión web de evernote.

    El caso es que tras cerrarlo, me he visto con que tenía que volver a Evernote a todo trapo si no quería ver todas mis notas perdidas en el limbo digital y he recordado un documental de hace siete años: La oscura era digital (lo podéis ver aquí).

    El documental deja patente el mayor problema de la llamada era digital. La información que recibimos y generamos es inmensamente mayor que la que jamás existió, pero la estamos apoyando en soportes que son perecederos a muy corto plazo. Hoy, muchos años más tarde, podemos disfrutar de los descubrimientos químicos de Louis Daguerre en 1839 que sentaron las bases de la fotografía, podemos leer obras escritas en pergaminos varios siglos atrás o podemos darnos un paseo por las cuevas de Altamira para ver lo que hacían nuestros primeros antecesores. La piedra o el pergamino han demostrado a todas luces que son herramientas excelentes para contener la información.

    En la actualidad sin embargo tenemos un problema añadido. Ya no es sólo que la durabilidad de un disco duro sea infinitamente menor que la de una piedra, sino que a diferencia de en el pasado, metemos capas de abstracción intermedias para enriquecer la información. En el hipotético caso de que un disco duro de hace 20 años siga funcionando en la actualidad (o en 40 años), necesitamos el software que utilizamos entonces para escribir la información. Podemos tener un maravilloso fichero de word perfect que sin el software, lo tenemos complicado para acceder a la información que contiene, estamos delegando el acceso a nuestra información a la perdurabilidad en el tiempo de terceros, de empresas, cuya función es ganar dinero – puesto que para eso se hace una empresa – y que no necesariamente actualizará sus productos para que sean compatibles con los anteriores atendiendo exclusivamente a criterios de rentabilidad.

    El daguerrotipo puede seguir siendo visto casi 200 años después, hoy en día una foto en raw de Canon es diferente de la misma foto tomada también en raw con una Nikon, ya que sus formatos son incompatibles entre sí y necesitamos las herramientas de uno y otro para poderlas ver. Otra muestra: todo el contenido generado en flash hasta hoy no puede ser reproducido en un iPad. La decisión de una empresa se puede cargar el acceso a la información en un santiamén.

    Mientras que el reto de soportes duraderos se podría paliar con copias a tecnologías que vayan surgiendo, debemos solucionar cuanto antes el problema de las capas intermedias de tratamiento de metadatos, lo que en mi opinión debería ser abordado desde la exigencia de los consumidores por la creación de estándares utilizados por todos los fabricantes.

    ¿Podré seguir viendo mis libros de texto de Inkling en 20 años?

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  • Google, Verizon y la neutralidad de la red

    Publicado el 9 09UTC agosto 09UTC 2010 alberto 4 comentarios

    El hecho de que Google y Verizon hayan hecho público hoy que defienden que la red ha de ser neutral es algo que es una muy buena noticia. Noticias como las que leíamos hace tiempo con personajes oscuros como César Alierta, Presidente de Telefónica, haciendo las declaraciones que hacía, eran de todo menos buenas para los usuarios. Internet siempre se ha basado en proveedores que daban acceso a unos contenidos o servicios y proveedores que ofrecían éstos mismos y esto ha hecho que tanto unos como otros hayan tenido unos crecimientos espectaculares.

    Ahora bien, hay una cosa que me parece curiosa de todo esto. Además de defender que el acceso a Internet no sea convertido en algo con modelos premium donde tienes mejor acceso cuanto más pagues, la gente de Google y Verizon excluyen de todo esto a la telefonía móvil y a algunos otros servicios. Han puesto como ejemplo que la Ópera de Nueva York emitiera en 3D todas sus obras.

    A falta de que alguien aporte algo más de luz a qué quieren decir con esto, el tema a mi me parece raro. Excluir de una idea de neutralidad de la red a la plataforma que en los próximos años va a constituir la gran mayoría de los accesos a Internet, es decir, el móvil, me parece una locura. Cierto es que los operadores tienen serios problemas – sobre todo en EEUU – con el dimensionamiento de su infraestructura para la nueva realidad de miles de personas utilizando sus teléfonos en Internet, pero esto no debería ser el impedimento. Si hay demanda amplíen sus infraestructuras… y la hay.

    Y el caso, es que si nos ponemos a mirar, Google tiene últimamente una especie de obsesión con eso de la velocidad, lo que sumado a que quieren competir en el mercado de la Voz sobre IP con Google Voice y que Verizon ha sido de los primeros proveedores en vender teléfonos con Skype preinstalado, a mi lo que me da es que no quieren que los terminales móviles (de los que Google ahora es proveedor enorme a juzgar por la cuota de mercado que Android gana poco a poco) se conviertan en algo como los PC, que se conectan a Internet y haces lo que quieras, cuando quieras.

    No hace tanto tiempo que uno no se podía imaginar estar viendo su correo, navegando, viendo aplicaciones de cartografía o participando en redes sociales en el teléfono. No hará falta tanto tiempo tampoco para ver cómo los teléfonos y dispositivos similares sean los mayoritarios conectados a Internet. Sólo en España, la penetración de la telefonía móvil es del 94% de la población. Bonito pastel al que aplicarle varios cortes, ¿no?

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  • La industria audiovisual y editorial vs el mundo real

    Publicado el 15 15UTC julio 15UTC 2010 alberto Sin comentarios aún ...

    Hoy Libranda, una plataforma de libros digitales en español, se ha lanzado al público por fin y venderá libros de 10 editoriales por el momento. La plataforma no será para usuarios finales, sino que por el contrario, será exclusivamente una plataforma a la que se conecten las tiendas. Es decir, es lo que se conoce como hub, un concentrador para la distribución y no una plataforma de venta online.

    Dicen que gran parte del éxito de la cadena norte americana Wal Mart, la empresa de comercio minorista más grande del sector, se debe a su Dirección de Operaciones. Fueron capaces de ver dónde estaban los cuellos de botella y de resolverlos, siendo pioneros en la creación de concentradores de distribución donde los proveedores llegaban con sus productos y se reempaquetaban sobre la marcha para la distribución a las tiendas. Era mucho más eficiente que la gestión individual de cada proveedor y a las cifras se puede uno remitir para ver el éxito de esta estrategia: Wal Mart el año pasado facturó mas de 400.000 millones de dólares.

    Desde el sector editorial, con el lanzamiento de Libranda, ha dejado claro que su objetivo no es la venta directa al consumidor y que Libranda – y cito – respeta la cadena de valor del libro. Es curioso contrastar esta opinión con la que tiene la industria audiovisual, que afirma que son contrarios a modelos de negocio de distribución de música gratuitamente puesto que – y cito de nuevo – resta valor a la música.

    Ambos sectores tienen el mismo problema, las preferencias de los usuarios han cambiado. La estrategia de Wal Mart fue exitosa porque la gente no tiene alternativa a ir a la tienda. Mejorar su cadena de operaciones les permitió ser más eficientes y ser así la compañía número uno. Sin embargo con los productos editoriales y audiovisuales, la cosa ha cambiado. Gracias a Internet, uno se puede bajar a una velocidad pasmosa un libro, una película o una canción cuando quiera y donde quiera.

    Cuando yo tenía menos años e Internet no existía era un fiero comprador de música. Debo tener por casa lo menos 300 cds comprados con la paga que por aquel entonces me daban mis padres, que iba un 100% directa a engordar la facturación de varias tiendas de la zona de la Gran Vía madrileña cada fin de semana. Escuchaba cada disco una y otra vez, sin parar, eran pequeñas joyas de las que conocía el título de cada canción, las letras, el año de edición y muchos otros detalles que me preocupaba de averiguar en revistas especializadas. Sin embargo, hoy por hoy, eso ya no es así. La música y el cine se han convertido en commodities, en productos que tienen demanda, pero que ya no tienen valor y lo mismo está pasando con los libros.

    En cualquier empresa normal, cuando se produce un cambio en los gustos de sus clientes, lo normal es que la dirección estudie qué es lo que quieren sus clientes, cambien su modelo de negocio y ofrezcan a los clientes lo que quieren. Si no, llegará otro y les quitará el puesto y cerrarán. En las empresas de los sectores editorial y audiovisual sin embargo la estrategia es criminalizar a los usuarios, ejercer presión sobre los gobiernos para que legislen a su favor y tratar de imponer un modelo de negocio que está muerto, no por Internet, sino por su propia ineptitud.

    Imagino que para una editorial, asumir que te tienes que cargar el eslabón final de tu cadena de distribución, es decir, las tiendas, debe ser duro. No lo dudo. El caso es que yo suelo comprar entre dos y tres libros al mes desde que me compré un Kindle de Amazon y varios meses más tarde, en mi colección aún no tengo ningún libro en lengua castellana porque no he sido capaz de encontrar una sola tienda que me venda los libros en formato digital como Dios manda y si la solución que me proponen es que me lo compre yendo a la casa del libro a que me lo den en un pen drive o similar, es que no están entendiendo nada de los tiempos que corren.

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  • Libranda, los editores siguen sin enterarse de nada

    Publicado el 10 10UTC junio 10UTC 2010 alberto 2 comentarios
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    Parece ser que varias editoriales españolas han lanzado libranda, un intento de acercamiento al libro electrónico lanzado por, entre otras, editoriales como Planeta, SM o Santillana y, una vez más, demuestran que o no se han enterado de nada, o no se quieren enterar yeh yeh.

    Libranda ha sido concebida como un portal B2B (business to business) entre editoriales y libreros, es decir, una especie de punto medio centralizado a través del cual canalizar los pedidos. Ahora bien, ¿es esto un avance hacia el libro electrónico? En mi opinión, nada más lejos de la realidad. Libranda no es más que una cierta mejora en la cadena de operaciones, permitiendo un único punto centralizado para las editoriales y sus clientes, algo parecido a los “hubs” de reparto que Wallmart aplicó con éxito en el sector retailing. Probablemente la cadena hasta ahora fuera menos eficiente, con procesos con demasiados pasos intermedios, etc. Libranda es probable que les ayude en este sentido.

    Ahora bien. Esto es maravilloso, sí y sólo sí asumimos que la cadena de distribución actual es válida y lo único que hace falta es mejorarla. Aquí está el error: la cadena de operaciones se diseñó para un modelo de negocio que la tecnología está cambiando y hay que pensar en nuevas cadenas de valor y de operaciones. La tecnología ha democratizado muchas cosas y estas empresas no se están dando cuenta de que el foco de sus operaciones ahora está en sus clientes.

    Los clientes a día de hoy quieren lo que Internet puede ofrecer. Inmediatez y libre elección y eso no es lo que ofrecen los editores. No hay que ser muy lumbreras para darse cuenta de que una empresa que no ofrece lo que sus clientes quieren tiene los días contados.

    Hay que admitir que uno no se puede cargar la cadena de distribución de un día para otro, hay muchas tiendas de libros y mucha gente trabajando en las mismas, pero el progreso es imparable y tratar de luchar contra él en lugar de planificar como adaptarse al progreso e irlo haciendo puede ser catastrófico.

    Voy a poner un ejemplo. Hace poco quería leer la trilogía de Stieg Larsson en mi kindle. A día de hoy no he sido capaz de encontrar un ebook “oficial” de los libros en castellano.

    Amazon tiene 3 compras mías por los libros en inglés, las editoriales españolas ninguna.

    ¿Terminarán cerrando las tiendas físicas?